Ajolotes y achoques de origen purepecha

En México existen 17 especies de ajolotes y achoques, de las cuales cinco se encuentran en la entidad

Michoacán es el hogar de cinco de las 17 especies de ajolotes y achoques que existen en México, animales asombrosos que desde épocas prehispánicas han despertado el interés de las personas por su capacidad de regeneración y la conservación de características juveniles en plena madurez.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Territorial (Semaccdet), en la entidad es posible encontrar al ajolote de cabeza chata (Ambystoma amblycephalum), el achoque de Zacapu (A. andersoni), el achoque de Pátzcuaro (A. dumerilli), achoque de Michoacán (A. ordinarium) y ajolote de arroyo de Michoacán (A. rivulare).

Con un cuerpo semejante al de una lagartija, ajolotes y achoques son anfibios del género Ambystoma, con piel lisa, granular y húmeda, coloración que oscila del negro y café a los tonos rosados, inclusive se han detectado ejemplares albinos.

A diferencia de las salamandras, no mudan de piel y algunas especies retienen rasgos larvarios, como las branquias y la permanencia en el agua, aun cuando han alcanzado la edad adulta.

Destacan además por su capacidad de regeneración de extremidades y órganos internos deteriorados, así como compartir la vida acuática y terrestre, lo que llevó a los purépecha a atribuirles propiedades de culto y utilizarlos como tratamiento para males respiratorios, sofocamientos y empachos, auxiliar en el parto y alimento, por su alto contenido energético.

Las cinco especies que residen en Michoacán se distribuyen en la región de Tacícuaro, donde se ubica el ajolote de cabeza chata; la laguna de Zacapu, hábitat del achoque de Zacapu; lago de Pátzcuaro, donde vive el achoque de Pátzcuaro; la región noreste del Estado, desde Zitácuaro hasta Tacámbaro, que alberga al achoque de Michoacán, y áreas de Michoacán, Guerrero, Estado de México y Ciudad de México, en las que vive el ajolote de arroyo de Michoacán.

La pérdida de su hábitat por la expansión de la mancha urbana y la frontera agropecuaria; la contaminación de los cuerpos acuíferos; la sobreexplotación, y la introducción de especies exóticas, como la carpa y la tilapia, son algunos de los factores que han provocado que achoques y ajolotes sean considerados por la Norma Oficial Mexicana (NOM) – 059 – Semarnat – 2010 como especies bajo protección especial.

Desde el Gobierno de Silvano Aureoles Conejo, a través de la Semaccdet, se impulsa la conformación del Grupo Ambystoma, por académicos e investigadores de distintas instituciones educativas, así como funcionarios estatales, con la misión de incentivar la preservación de achoques y ajolotes.

El Grupo Ambystoma, que será parte del Consejo Estatal Forestal, en breve arrancará sus labores, que comprenderán el estudio de las condiciones actuales de estos animales otrora considerados sagrados, sus ciclos de vida, y los mecanismos para incrementar sus poblaciones y así salvaguardar estas especies, emblema de nuestra entidad.

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